POR Profesor Javier Medina, Geografía de México y el Mundo
Hoy
a doscientos siete años de la
independencia cuestionamos la libertad y la democracia, pesé a jactarnos de
patriotas cada 16 de septiembre desde la plaza pública y hasta en la azotea de
la casa con el popular grito de independencia. La historia del mexicano es un
claro ejemplo de la lucha nacional popular por la defensa de nuestro pueblo y
su soberanía, los mexicanos arriesgaron y dieron su vida por la defensa de
México, con gallardía, convicción y fortaleza por la patria, sin embargo, hoy
nos estremecen otros problemas dentro de nuestro mundo globalizado, donde la
economía es el primer factor que lo conforma.
Desde
esta perspectiva es donde los mexicanos debemos hacer una reflexión sobre
nuestra historia nacional, considerando que este ligero proceso democrático por
el que hoy atravesamos es tan solo un cambio contextual comparado con el
ideal del pueblo mexicano de 1810 que, con su lucha, su sangre y su vida se empeñó
en la libertad y la democratización.
¿Somos
realmente independientes, desde el verdadero significado de auto gobernarnos
bajo libertad? Como personas en lo individual es innegable que toma tiempo y
mayoría de edad para lograr una independencia, pero en el ámbito ciudadano
implica más esfuerzos todavía pues el auto gobierno no es posible por las
circunstancias de gobierno que nos rigen, no somos un pueblo anárquico ni
pretendemos serlo, pues nos basamos en una independencia estática de esa que se
conquista con la lucha al emprender una jornada cada mañana en el México
independiente, es donde radica la verdadera importancia de la conquista de
todos los días, a través de las obligaciones y la responsabilidad.
En
tiempos de globalización como este es imposible ser independientes pues
dependemos de ese “mundo único” que ha generado una dependencia que conecta al
planeta por entero a través de los intercambios de libre comercio y
nuestra globalización bajo todos los contextos de la vida humano. Desde
tal contexto es el momento de saber que la libertad radica en aceptar la
responsabilidad y la realización bajo niveles de competitividad, si bien es
cierto somos un México libre bajo el concepto que determina que somos
autónomos, en medida que cumplamos con nuestro deber, dejando atrás a la
mediocridad y olvidando a la cultura del conformismo seremos libres.
¿Somos verdaderamente independientes?
A simple vista la respuesta sería un sencillo y rotundo sí,
porque no somos colonia de ningún estado, elegimos y tenemos nuestro propio
gobierno. Sin embargo, con esta respuesta se estaría dejando de lado un aspecto
que también engloba en la autonomía: la economía.
Encontramos
una dependencia con el país del norte, esta es la dependencia comercial al ser
Estados Unidos el principal socio comercial de México. A pesar de tener Tratado
Comercial con otros 42 países, México sigue concentrando sus esfuerzos en
comercializar con EU, por eso cuando a ellos “les da una gripita, a México le
da neumonía”, eso tampoco demuestra independencia.
Es difícil hablar de que México es un
país independiente ya que parece ser que solo ha cambiado de cadenas. Sin
embargo, es importante aclarar que la soberanía y autonomía de un país no tiene
por qué comprometerse a solo un ámbito como lo es la economía, hay muchos otros
que son englobados en la definición de un país soberano tales como la política,
la cultura, la democracia, la libertad, etc. Y en las que México no se
encuentra tan mal parado. La
palabra Independencia se define como la cualidad o condición de ser autónomo y
siempre va asociado a al término libertad. ¿Podemos
decir que somos un país libre cuando el Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial nos dictan las normas a seguir como país, para poder seguir
siendo beneficiarios de sus favores? ¿Cómo
podemos hablar de independencia, si nuestra débil economía se tambalea cada vez
que algún político de alto renombre internacional, o el gobierno de otro país
hacen algún tipo de declaración o movimiento financiero y nos pone a bailar al
ritmo que ellos desean?
¿Podemos
hablar de independencia, cuando nuestro país tiene que importar el 62% de las
gasolinas que se venden en territorio nacional, provenientes de país como
Estados Unidos, Países Bajos, Trinidad y Tobago, España, India, Bahamas,
Antillas Neerlandesas y Francia que no son precisamente potencias petroleras? Podríamos
hablar de independencia si como población, nos preocupáramos primero por
consumir lo que se produce en México, hecho por manos mexicanas, en empresas creadas con inversión nacional, en
lugar de comprar los productos extranjeros que en la mayoría de los casos son
de menor calidad.
Podríamos
hablar de Independencia si en cada licitación pública no existiera tanta
corrupción para otorgar los contratos correspondientes. Podríamos
hablar de independencia si cada vez que utilizamos la red de carreteras de
nuestro país, no tuviéramos el riesgo de ser asaltados por grupos de
delincuentes armados.
México
necesita en la actualidad, otros héroes nacionales que nos den patria y
libertad. Desgraciadamente carecemos de ellos y tenemos que importarlos. Como
todos los años, en el llamado “mes patrio”, al tiempo que las calles, las
casas, los autos y todo se llena de banderitas tricolores, escudos mexicanos y
sombreros charros, aflora el espíritu patriota de los mexicanos. Sea por
tradición, por rabia contenida ante su realidad, por dolor o por puro gusto,
muchos en este país salen a gritar a voz de cuello: “¡Viva México ca….!”
¿Somos
realmente una nación independiente y soberana? ¿Podemos decidir, según queramos
y nos convenga, el tipo de gobierno que queremos, la política económica que
mejor funcione para nuestra realidad social? ¿Puede nuestro gobierno definir
sin presiones extranjeras la política energética, el manejo del sistema
financiero, las reglas de operación para los bancos? Por
supuesto que sabemos que en un mundo globalizado la interdependencia y la
corresponsabilidad entre países es una realidad. Pero también es un hecho que
nuestra condición de país “en desarrollo” o “de tercer mundo”, según se quiera
ver, nos somete involuntariamente a ser parte de un orden internacional en el
que los países desarrollados nos imponen agenda, decisiones y políticas que no
siempre son las que más se adaptan a nuestra realidad y nuestros problemas.
La
independencia por la que lucharon Hidalgo, Allende, Morelos o Josefa Ortíz de
Domínguez sigue siendo motivo de orgullo y dignidad para los mexicanos. Lo que
somos hoy como país, con todos los contrastes, problemas y contradicciones, no
se entendería sin la valentía de aquellos hombres y mujeres que defendieron con
la vida la búsqueda de libertad.¿Para
que nos sirve nuestra libertad? Se los pregunto. Yo creo que para decidir cómo
vivimos; para seguir pensando que se puede, a pesar de tantos problemas, echar
pa´lante. Para sentir al menos que en medio de nuestra acotada y condicionada
independencia, este es un país en el que, aunque a veces nos cueste, queremos
seguir creyendo. Porque muchos que se fueron, huyendo de la pobreza, del miedo
y la inseguridad, que han buscado en otras partes la esperanza o la libertad
que aquí se les negó, aún afuera, por más que encuentren lo que fueron a buscar
y puedan conocer otras formas de vida, a esta tierra la siguen añorando: México lindo y querido, si muero lejos de ti...
¡FRASES SOBRE DEPENDENCIA ECONOMICA!
La independencia económica es la primera condición para ser feliz;
en consecuencia, la primera recomendación para lograrlo es el trabajo.
ELBERT HUBBARD
Ser pobre e independiente es una cosa casi imposible.
WILLIAM COBBETT
Algunas multinacionales imponen sus programas privativos regalando
copias a los institutos para crear dependencia. Es como la droga, la primera
dosis sale gratis, pero cuando eres adicto, toca pagar.
RICHARD STALLMAR
El único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado es
la dependencia el futuro.
La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen
organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio
y el crédito, practican el terrorismo contra los países pobres y contra los
pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que
humilla al mejor de los tirabombas.
Si no podemos hacer nada para cambiar el pasado, hagamos algo en el
presente para cambiar el futuro.
VICTORIANO
HUERTA






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